Tras siete años de trabajo pastoral y misión compartida, concluyó en Monte Quemado el proyecto “Iglesias Hermanas”, llevado adelante entre la Diócesis de Añatuya y la Arquidiócesis de Rosario.
El intendente Felipe Cisneros participó de la Misa de Acción de Gracias que marcó el cierre de este camino de gracia compartida, celebrada con la presencia de Mons. José Luis Corral, obispo de Añatuya, y Mons. Eduardo Martín, arzobispo de Rosario, junto a sacerdotes, laicos y fieles de ambas comunidades.
Durante la ceremonia se despidió al Pbro. Sebastián Amerise, quien brindó su servicio pastoral en la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, agradeciendo su entrega y compromiso misionero. Asimismo, se realizó la entrega de presentes en reconocimiento a estos años de acompañamiento y fraternidad.
El proyecto permitió durante siete años la presencia estable de sacerdotes y laicos rosarinos en Monte Quemado, fortaleciendo la tarea evangelizadora y el trabajo comunitario. Con profunda gratitud, la comunidad celebró este cierre, renovando el compromiso de seguir caminando en unidad y misión.
